Objetivo del curso

SI PUEDES SOÑARLO,
PUEDES LOGRARLO


SI HO POTS SOMIAR,
HO POTS ACONSEGUIR

OBJETIVO DEL CURSO DE LOS COLEGIOS PUREZA DE MARÍA


PILAR QUE TRABAJAMOS ESTE AÑO:

EL AFÁN DE SUPERACIÓN, que representamos con un CAMINO. Las coordenadas de referencia son las del camino que recorrió Madre Alberta buscando la voluntad de Dios, que configura nuestro carisma, y de donde nace nuestra Congregación.

El lema elegido para este curso escolar 2026-2027 es: 

SI PUEDES SOÑARLO, PUEDES LOGRARLO.

UN MAPA:

Este año, nuestra agenda no solo guardará fechas y tareas; será el mapa para vivir un objetivo apasionante: “Si puedes soñarlo, puedes lograrlo”.

Para que este lema no se quede en un simple deseo que se olvida con el tiempo o en un sueño que se lleva el viento, queremos que sea el motor de nuestro deseo de superación.

Madre Alberta nos enseñó que el sueño es solo el principio. La meta se alcanza con la constancia diaria. Ella solía decirnos que “lejos llega el que no se para, más lejos que el que corre”; una gran verdad que nos recuerda que no importa la velocidad, sino la firmeza de nuestro paso.

 

EN COMUNIDAD:

Este camino hacia el logro comienza con la magia de los más pequeños en preescolar. Las ideas y sueños son el tesoro más valioso, y aquí aprendemos que, a través del juego y el cariño, esos sueños empiezan a cobrar forma con seguridad.

A medida que avanzamos, ese sueño se transforma en dedicación en primaria. Aquí es donde entendemos que el “logro” no es un regalo, sino el fruto del esfuerzo diario. Al igual que Madre Alberta, que fue una heroína real, aprendemos que los obstáculos y errores no son muros, sino peldaños que escalamos con oración, estudio y disciplina.

Como jóvenes de secundaria, el lema se convierte en un grito de confianza. Es el momento de creer en nuestro potencial infinito. El éxito que soñamos exige preparación y una fe inquebrantable en lo que Dios ha puesto en nuestras manos.

Este sueño no se construye en soledad; se logra porque caminamos como comunidad. El personal del Centro enciende la chispa de la superación en cada aula, pasillo, cocina, patio, despacho… con amor y firmeza, mientras que nuestras familias son el suelo fértil donde esos sueños echan raíces gracias a su sacrificio diario. La entrega de las Hermanas nos recuerda la audacia de mirar al futuro con valentía. 

 

CON MIRADA EVANGÉLICA:

Si hay una posibilidad de soñar o desear algo, existe también una posibilidad de conseguirlo.
Dios no pide lograr lo que la mente imagina sino buscar su voluntad. Nos dice San Pablo “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”  (Fil 4,13). El poder viene de Dios, no del sueño personal. Lo que importa no son nuestros éxitos personales o las metas de nuestra imaginación, sino nuestra fidelidad, constancia y perseverancia. Vale más caminar con esperanza y buen ánimo sabiéndonos hijos de Dios, que llegar a la meta del éxito a toda costa. “Lejos llega el que nunca se para, más lejos que el que corre”.
A veces nuestros sueños están viciados por el egoísmo, la vanidad, la ambición, la envidia… Buscar la voluntad de Dios implica un discernimiento: vaciarse de los propios planes para llenarse de los planes de Dios, que siempre son más grandes, aunque a simple vista pueden parecer un fracaso, como la Cruz.
El poder de los cristianos es la gracia divina. Es un don gratuito que nos capacita para hacer el bien, amar al enemigo y resistir en la dificultad.
Los cristianos no caminamos con la angustia de tener que lograrlo todo, sino con la alegría de que nuestra vida está en manos de Dios. ¡Confianza y buen ánimo!

Empecemos hoy mismo. Recordad: soñad en grande, trabajad con paso firme, porque en la Pureza, si puedes soñarlo y no te detienes, ¡vaya si puedes lograrlo!